jueves, 6 de mayo de 2010



Archipielago Las Aves Parte II.

A comienzos del año 1678, el Conde d’Estrées, Vicealmirante de la escuadra francesa en las islas occidentales, organizaba una poderosa flota de dos fragatas y una armada de 15 ó más buques de guerra, zarpando el 7 de Mayo de éste mismo año para ir contra los Holandeses en Curazao (aunque otra versión de la historia habla de una invasión a Caracas-Venezuela). Pero ésta es la historia fascinante que te mencione... que continuará .......... vale la pena, que continues...



Caracas Salvada en Las Aves
Por: Juan Ernesto Montenegro
Fotos: Frank Angarita

Cañones Submarinos sumergidos en Las Aves (fotos tomadas en 1990)






En cuaresma de 1677, el marqués de Maitenón llega con su fragata "La Sorciere" y once bajeles armados hasta los dientes, desembarca en la isla de Margarita y, sin perder tiempo, sube a La Asunción. Los vecinos que pueden, huyen hacia los montes llevando sus pertencencias más valiosas, y paliques de sotana esconden las joyas eclesiásticas. La furia gala se apodera de los invasores y plaza y templo se llenan de imprecaciones en francés e inglés; el saqueo se generaliza; se toman rehenes para que vuelvan las riquezas ocultas vanamente, y cumplida la jornada, se ceban los bandoleros de Haití y de La Tortuga en orgías y raptos.

Después del saqueo pone proa Maitenón hacia el poniente; no se atreve a detenerse en La Guaira, porque sus informantes le han advertido que la gente de Caracas está en guardia y es aguerrida; continúa hacia el oeste, y baja sin ser sentido; toma un camino que sólo conocen baquianos y espías, por lo que sorprende a Valencia, donde repite su hazaña de pillaje y robo. Toma lo que puede: valores, cacao y esclavos y consumando lo que el quería hacer aparecer como un recto acto de guerra, se aleja con el producto del hurto y del ventajismo, hacia los corredores del Caribe.
Llevaba consigo prisioneros; en la isla de Margarita había aprehendido a Don Sancho Zapata, hijo del oficial de la Real Cámara; Don Diego Sáenz de Rojas. Sin proponérselo, el cautivo conoce sucesivamente; La Tortuga, Granada, Nieves (sic), San Cristóbal, Martinica. En aquel crucero obligado, le fue necesario aprender algo de francés, y seguramente, los métodos que utilizaban los filibusteros de La Tortuga para hacer hablar a sus prisioneros: la simpatía y la chanza; el vino; el hierro. Siete meses pasó Don Sancho en aquel curso intensivo de navegación por el Caribe.

Además de la inolvidable aventura en la que estuvo constantemente a pique su vida, se enteró, necesariamente, de los terribles planes que habían fraguado los franceses para destruir a Caracas.
Cuando fue liberado en la isla de Trinidad, pasa inmediatamente Don Sancho Zapata a la isla de Margarita, donde revela los planes que había urdido la marina francesa aliada con los piratas ingleses que pululaban en aquel antro de La Tortuga, y que a pesar de las amenazas del gobernador de Jamaica aceptan, a cambio de una buena parte de presa, los papeles franceses que les hacían miembros de su armada.

El proyecto consistía en reunir en la punta de Pichiguao, al norte de la isla de Santo Domingo, no menos de veinticuatro bajeles, cuatro de gran tonelaje y el resto de mediano tamaño pero muy poderoso en lo que se refería a su capacidad destructiva. La armada descendería hacia el sur, pasaría por el corredor que separa las islas Aves, de Los Roques, apostaría una o dos naves frente a Cabo Blanco para distraer la atención de los caraqueños, mientras el resto de la flota torcería por cabo Codera, para anclar en la bahía de Higuerote. Allí desembarcaría su ejército, pasaría al Valle del Oro, luego al de Guarenas, del cual seguirían sin ser sentidos al de Caracas, donde darían buena cuenta de la ciudad, que desde hacía mas de un siglo, se había convertido en una presa codiciada por los depredadores del Caribe. Cuando el plan destructor se conoció en Caracas, se puso el pueblo en pie de guerra; se iniciaron, en seguida, los trabajos para levantar una ciudadela en las inmediaciones de la Puerta de Caracas, se cerraron y atrincheraron los caminos y se destacaron vigías en la Sabana del Oro, Chuspa, Caruao, Panecillo, El Fraile, San Faustino y Tuazana, Hosma, Los Caracas, Agua Salada, y en cada una de las puntas y salientes de la costa hasta las playas de Morón. Los dueños de las haciendas atenderían al sustento y cubrirían los sueldos de los vigías. Si era de día, estos harían tantas señales de humo como barcos avistaran, y si de noche, igual número de fogatas.


A comienzos de 1678, el almirante francés, conde d'Estrées, había formado una escuadra de casi treinta naves fuertemente artilladas: unas provenían de ST. Kitts, otras de La Tortuga. Sólo monsieur de Pouancay, en el asiento de Haití, aportaba mil hombres, Grammont contaba con cantidad similar, y así otros, que sumados a los bucaneros y piratas que pugnaban por tomar parte en aquella prometedora incursión, formaban un ejército de varios miles de hombres con inmensa capacidad destructiva. Jamás Caracas se había visto amenazada por un peligro de tales dimensiones; y realmente, si los planes de d'Estrées se hubieran cumplido, quizás no habría quedado nada de ella.

La flota desciende para acercarse a su objetivo, pero al pasar junto a Las Aves, encallan varios barcos en los arrecifes; se dan señales de alarma, pero mal interpretadas, hacen que el grueso de la flota y los navíos de gran calado se monten sobre los filos de los cuchillos de coral, perdiéndose lo más importante de la armada. Mueren algunas decenas de hombres; flotan los barriles de brandy y de vino que son cobrados por los piratas que presenciaban aquel gran naufragio; al contemplar tal desastre, el almirante parte hacia Haití y luego a Francia, dejando lo que quedaba de la flota en manos de Pouancay; este hizo más tarde, lo mismo con Grammont, quien, una vez recuperado lo que fue posible rescatar, se vuelve al escondrijo de sus ensenadas, jurando que volvería intentar la soñada invasión. Fue así como Las Aves, apacible barrera de coral, destruyó la flota francesa, triunfando en una batalla que Caracas no podía ganar; y como, en adelante, fue tan temida por los piratas del Caribe, como la fortuna y el arrojo de los caraqueños.


A continuación un Video de Treasures of Las Aves, donde veras imagenes y parte de lo contado. NOTA: Recuerda apagar el IPhone antes de ver el video:
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domingo, 2 de mayo de 2010

Archipiélago Las Aves (Historicos)



Carlos Martinez
02 de Mayo del 2010
Por un trabajo que inicio en el año 1990, solicitado por la Marina de Venezuela, al grupo de buceo e investigación donde trabajaba (Intevep - PDVSA), nos sugirieron realizar, en el Archipielago de las Aves, una recolección de muestras de corales e identificación de peces, para ver el crecimiento de ambos.

Alli comienza mi pasión por los naufragios y el gran interes por esas piedras fosilizadas con extraña forma cuadrada, que analizandolas suavemente con una solución acida debidamente preparada, nos mostraba una historia facinante... eran restos que nos contaban una historia... que mas adelante voy a detallar, pero empezemos con lo primero... algunos se preguntaran donde queda esta Isla? y este de que esta hablando? y a este señor que le pico?.... cual es esa historia fascinante?... pssss sera cierto?... sigue leyendo y veras que es cierto.


Archipielago Las Aves.
Por: Carlos A. Martinez
16 Junio 1995

Favorecidas por las cálidas aguas del Caribe de la costa Norte de Venezuela, y ubicada entre las Islas de Bonaire y los Roques, se encuentra el Archipiélago de las Aves, formada por dos conjuntos arrecifales llamados Aves de Sotavento y Aves de Barlovento. Ciento sesenta Kilómetros de profundidades separan al archipiélago de las Aves de la Costa de Venezolanas.

Esta hermosa Isla está poblada de infinitas especies de aves y casi desierta de gente, en ella hay árboles de limones y manglares, pero es estéril, abunda la pesca y carece el agua dulce. Hay muchas tortugas y Carey, anidan multitudes de aves, dejando grandes porciones de huevos.

La inexistencia de agua dulce, impide el crecimiento de animales, limitando solo el crecimiento a las que pueden adaptarse a éstas severas condiciones de la naturaleza.
Visitando éstas islas, nos envuelve un ambiente mágico. De nuestra imaginación fluyen los pensamientos y pareciera escucharse el sonido de nuestros ancestros, emitidos por la concha del botuto. En el mar, el pasar de las olas nos confunde, creyendo oír los remos de las antiguas embarcaciones, construidas con un solo tronco, acercándose hasta nosotros. Pareciera verse entre las olas y las playas, el arribo del hombre, que por primera vez posa sus pies en las blancas arenas. Después de arreglar sus provisiones, coloca sus flechas sobre la arena y observa éste impresionante atardecer acompañado por el trinar de los pájaros.

Tal y como lo han comprobado numerosos estudios, descubriendo la huella que el hombre precolombino nos ha ocultado a través de los años y motivado por la búsqueda y comprensión de nuestro pasado, los arqueólogos Andrzej y Marlena Antczak, desde hace once años exploran las islas venezolanas. Han recopilado la valiosa historia que narran los objetos elaborados por el hombre por medio de piedra, huesos, cerámicas e infinidad de utensilios logrando descifrar antiguos momentos de la vida cotidiana, en las distintas épocas de nuestra vida.

Entre los hallazgos encontrados se encuentran restos de los grupos humanos Dabajuroides, provenientes de las costas falconianas de Venezuela, las cuales visitaron éstas tierras hace aproximadamente 800 años atrás, atraídos por los abundantes recursos alimenticios que se encuentran en éstas ricas tierras, sobre todo pescando con redes hechas de fibra de palmeras o trampas como las nazas, elaboradas en madera para atrapar a los peces.
Preservaban la pesca con los cristales de sal extraídos de las lagunas naturales del archipiélago. Este es el mismo método que actualmente usan nuestros pescadores para conservar la carne en buen estado.

Los Dabajuroides utilizaron las conchas del Botuto (Strombus giga) para fabricar ingeniosos artefactos, encontrándose un taller artesanal dentro de la isla. Una de las funciones de la concha del Botuto, era la recolección de agua dulce provenientes de las lluvias, logrando obtener por cada concha hasta medio litro de agua, siendo uno de los recursos de suma importancia para el aborigen.

Otro de los hallazgos encontrado por los arqueólogos, fue el de pequeños huesos de gaviotas, bobas, pelícanos y flamencos, dándoles una idea de las costumbres de los Dabajuroides.

Los arqueólogos Antczak encontraron, limpiaron, seleccionaron, identificaron, clasificaron, reconstruyeron y estudiaron grandes cantidades de cerámicas precolombinas, y pudieron concluir que la Isla las aves se encuentra en una frontera donde chocaban dos grandes influencias culturales prehispánicas, asentados en las costas venezolanas como son los Dabajuroides y los Valencioides.

En Aves de Sotavento tenemos otro sitio de interés histórico. Se hallaron cenizas, las cuales junto con los restos de corales forman un gran círculo con un diámetro aproximado de 10 metros, indicándonos que a finales del siglo pasado ardía un gran horno de cal, el cual era alimentado con mangle como combustible.
También fueron hallados los caminos por donde los obreros llevaban las piedras hacia los hornos de cal. Los duros trabajos de la quema y extracción de la cal eran realizados por esclavos negros que traían a la isla para tal fin y muchos de ellos morían por el agotamiento.

La mayor parte de la cal obtenida era comercializada en las islas Holandesas y en las costas Venezolanas. La restante era utilizada en la fabricación de viviendas o faros ( ejemplo de ello es el viejo Faro de Isla los Roques ).

El mangle fue utilizado como combustible a finales del siglo pasado, explotándolo semi-industrialmente, para producir carbón vegetal. Con la aparición de los buques a vapor, se incremento la explotación de éstos árboles. El mangle es capaz de subsistir en el mar, ya que posee un mecanismo que filtra la sal, tomando el agua dulce para el resto de la planta.

Más de ochenta especies de animales conviven en el manglar, utilizando sus raíces y sus copas. Es evidente que la explotación del manglar conlleva a la destrucción de un ecosistema y a la fauna asociada a ella.
Otros negocios si tuvieron gran auge y proporcionaron ganancias a sus dueños. Ejemplo de ello fue la recolección y venta del Guano o excremento de pájaro, utilizado para la producción de abono para los cultivos, el cual fue muy codiciado a finales del siglo pasado por el mercado Norteamericano y Europeo.

En la Isla se construyeron infraestructuras impresionantes para la época, tales como embarcaderos, casas para personal y obreros, depósitos del Guano y hasta una línea de tren para el transporte del preciado producto.
El boom duró muy poco y hoy en día la verdolaga se ha ocupado de cubrir esa historia y las construcciones se han convertido en ruinas.

Existen mitos y creencias entre los pescadores, como la existencia del Agualongo (mitad hombre y mitad pez), que se ocupa de cuidar y velar por éstas islas.
Muchos aventureros son atraídos por éstas aguas pero algunos no corren con tanta suerte y son obligados a quedarse para siempre.


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Carlos Martínez:
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