domingo, 2 de mayo de 2010

Archipiélago Las Aves (Historicos)



Carlos Martinez
02 de Mayo del 2010
Por un trabajo que inicio en el año 1990, solicitado por la Marina de Venezuela, al grupo de buceo e investigación donde trabajaba (Intevep - PDVSA), nos sugirieron realizar, en el Archipielago de las Aves, una recolección de muestras de corales e identificación de peces, para ver el crecimiento de ambos.

Alli comienza mi pasión por los naufragios y el gran interes por esas piedras fosilizadas con extraña forma cuadrada, que analizandolas suavemente con una solución acida debidamente preparada, nos mostraba una historia facinante... eran restos que nos contaban una historia... que mas adelante voy a detallar, pero empezemos con lo primero... algunos se preguntaran donde queda esta Isla? y este de que esta hablando? y a este señor que le pico?.... cual es esa historia fascinante?... pssss sera cierto?... sigue leyendo y veras que es cierto.


Archipielago Las Aves.
Por: Carlos A. Martinez
16 Junio 1995

Favorecidas por las cálidas aguas del Caribe de la costa Norte de Venezuela, y ubicada entre las Islas de Bonaire y los Roques, se encuentra el Archipiélago de las Aves, formada por dos conjuntos arrecifales llamados Aves de Sotavento y Aves de Barlovento. Ciento sesenta Kilómetros de profundidades separan al archipiélago de las Aves de la Costa de Venezolanas.

Esta hermosa Isla está poblada de infinitas especies de aves y casi desierta de gente, en ella hay árboles de limones y manglares, pero es estéril, abunda la pesca y carece el agua dulce. Hay muchas tortugas y Carey, anidan multitudes de aves, dejando grandes porciones de huevos.

La inexistencia de agua dulce, impide el crecimiento de animales, limitando solo el crecimiento a las que pueden adaptarse a éstas severas condiciones de la naturaleza.
Visitando éstas islas, nos envuelve un ambiente mágico. De nuestra imaginación fluyen los pensamientos y pareciera escucharse el sonido de nuestros ancestros, emitidos por la concha del botuto. En el mar, el pasar de las olas nos confunde, creyendo oír los remos de las antiguas embarcaciones, construidas con un solo tronco, acercándose hasta nosotros. Pareciera verse entre las olas y las playas, el arribo del hombre, que por primera vez posa sus pies en las blancas arenas. Después de arreglar sus provisiones, coloca sus flechas sobre la arena y observa éste impresionante atardecer acompañado por el trinar de los pájaros.

Tal y como lo han comprobado numerosos estudios, descubriendo la huella que el hombre precolombino nos ha ocultado a través de los años y motivado por la búsqueda y comprensión de nuestro pasado, los arqueólogos Andrzej y Marlena Antczak, desde hace once años exploran las islas venezolanas. Han recopilado la valiosa historia que narran los objetos elaborados por el hombre por medio de piedra, huesos, cerámicas e infinidad de utensilios logrando descifrar antiguos momentos de la vida cotidiana, en las distintas épocas de nuestra vida.

Entre los hallazgos encontrados se encuentran restos de los grupos humanos Dabajuroides, provenientes de las costas falconianas de Venezuela, las cuales visitaron éstas tierras hace aproximadamente 800 años atrás, atraídos por los abundantes recursos alimenticios que se encuentran en éstas ricas tierras, sobre todo pescando con redes hechas de fibra de palmeras o trampas como las nazas, elaboradas en madera para atrapar a los peces.
Preservaban la pesca con los cristales de sal extraídos de las lagunas naturales del archipiélago. Este es el mismo método que actualmente usan nuestros pescadores para conservar la carne en buen estado.

Los Dabajuroides utilizaron las conchas del Botuto (Strombus giga) para fabricar ingeniosos artefactos, encontrándose un taller artesanal dentro de la isla. Una de las funciones de la concha del Botuto, era la recolección de agua dulce provenientes de las lluvias, logrando obtener por cada concha hasta medio litro de agua, siendo uno de los recursos de suma importancia para el aborigen.

Otro de los hallazgos encontrado por los arqueólogos, fue el de pequeños huesos de gaviotas, bobas, pelícanos y flamencos, dándoles una idea de las costumbres de los Dabajuroides.

Los arqueólogos Antczak encontraron, limpiaron, seleccionaron, identificaron, clasificaron, reconstruyeron y estudiaron grandes cantidades de cerámicas precolombinas, y pudieron concluir que la Isla las aves se encuentra en una frontera donde chocaban dos grandes influencias culturales prehispánicas, asentados en las costas venezolanas como son los Dabajuroides y los Valencioides.

En Aves de Sotavento tenemos otro sitio de interés histórico. Se hallaron cenizas, las cuales junto con los restos de corales forman un gran círculo con un diámetro aproximado de 10 metros, indicándonos que a finales del siglo pasado ardía un gran horno de cal, el cual era alimentado con mangle como combustible.
También fueron hallados los caminos por donde los obreros llevaban las piedras hacia los hornos de cal. Los duros trabajos de la quema y extracción de la cal eran realizados por esclavos negros que traían a la isla para tal fin y muchos de ellos morían por el agotamiento.

La mayor parte de la cal obtenida era comercializada en las islas Holandesas y en las costas Venezolanas. La restante era utilizada en la fabricación de viviendas o faros ( ejemplo de ello es el viejo Faro de Isla los Roques ).

El mangle fue utilizado como combustible a finales del siglo pasado, explotándolo semi-industrialmente, para producir carbón vegetal. Con la aparición de los buques a vapor, se incremento la explotación de éstos árboles. El mangle es capaz de subsistir en el mar, ya que posee un mecanismo que filtra la sal, tomando el agua dulce para el resto de la planta.

Más de ochenta especies de animales conviven en el manglar, utilizando sus raíces y sus copas. Es evidente que la explotación del manglar conlleva a la destrucción de un ecosistema y a la fauna asociada a ella.
Otros negocios si tuvieron gran auge y proporcionaron ganancias a sus dueños. Ejemplo de ello fue la recolección y venta del Guano o excremento de pájaro, utilizado para la producción de abono para los cultivos, el cual fue muy codiciado a finales del siglo pasado por el mercado Norteamericano y Europeo.

En la Isla se construyeron infraestructuras impresionantes para la época, tales como embarcaderos, casas para personal y obreros, depósitos del Guano y hasta una línea de tren para el transporte del preciado producto.
El boom duró muy poco y hoy en día la verdolaga se ha ocupado de cubrir esa historia y las construcciones se han convertido en ruinas.

Existen mitos y creencias entre los pescadores, como la existencia del Agualongo (mitad hombre y mitad pez), que se ocupa de cuidar y velar por éstas islas.
Muchos aventureros son atraídos por éstas aguas pero algunos no corren con tanta suerte y son obligados a quedarse para siempre.


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Carlos Martínez:
E-mail: info@subvitur.com
Web Site: www.subvitur.com

2 comentarios:

  1. Excelente iniciativa brother, tamos en contacto... exitos.

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  2. Gracias Bro, apenas acabo de terminar de editar las fotos y ya tenia tu comentario, este internet es rapidisimo.. jeje. tengo algunos trabajos que ya habia escrito en Turismo Azul... que voy a editar aqui...

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