martes, 12 de octubre de 2010

RECUERDOS DEL PASADO. Parte II

Tesoro y tragedia
El 13 de julio de 1975, el hijo mayor de Mel, Dirk, encontró 5 cañones de bronce del Atocha. Todos pensaron que el filón principal estaba cerca, pero una semana más tarde, sucedió una tragedia. La embarcación de salvamento zozobró durante la noche y Dirk, su esposa Angel y el buzo Rick Gage perecieron. Con todo, la búsqueda del Atocha cobró cuatro vidas jóvenes, pero la búsqueda continuó como Dirk hubiera querido.
Durante los diez años siguientes, hubo más descubrimientos emocionantes, ente ellos, miles de monedas de oro, joyas magníficas y en 1980 una gran sección de la popa de otro de los galeones de 1622, el Santa Margarita. Sin embargo, el filón principal, el cargamento principal de Atocha, aún eludía a Mel y a su equipo. Continuaron buscando, hasta el 20 de Julio del 1985, como lo mencionamos en la Parte I.

El factor Fisher
¿Se trataba de la búsqueda de tesoro, una prueba de la historia o el mundo del cine? Existe un poquito de todo en el factor Fisher. Mel, un líder y aventurero innato, comenzó con su propio grupo, luego comenzó a guiar a buzos nuevos en exploraciones espectaculares y luego encabezó tripulaciones de buzos y capitanes de embarcaciones en una búsqueda de un tesoro hundido. Era necesario más que saber qué hacer. Era necesario el enorme carisma, el encanto personal y la exuberancia de Mel. Contaba sus historias sobre galeones españoles y promovía sus descubrimientos todo lo que podían. Nunca había suficiente dinero para hacer todo lo que quería, por lo que era importante mantenerlo a la vista del público. La búsqueda de tesoros es un negocio costoso y hay cientos de días más en los cuales no se encuentra absolutamente nada, mas que días en que se encuentra oro y plata. Mientras tantos, los gastos, aún en los años 1970, a menudo remontaban a $1,000 al día.
Mel nunca perdió la esperanza y siempre estuvo rodeado por mucha gente grandiosa. Muchos de ellos trabajaban por muy poco dinero y la esperanza de una gran recompensa algún día. Otros, también listos para una gran recompensa, invirtieron en sus operaciones. Durante los años 1970, los equipos de Mel encontraron pedacitos de la flota de 1622, algunos de ellos espectaculares, otros ordinarios. Mientras que Mel mantenía el negocio un paso más adelante que sus acreedores, animaba a sus equipos con su famosa frase "Today's the Day" (Hoy es el día). Siempre optimista, parecía capaz de sacar algo de un sombrero cuando las cosas iban mal. Y la gente creía en él.
"Recuerdo que una vez acampamos en Ballast Key y pintamos piedras como huevos de Pascua para una fiesta con los inversionistas”, recuerda Taffi Fisher. A menudo, una fiesta era la solución durante épocas difíciles. La langosta era gratis y los buzos las cazaban a menudo, lo cual proporcionaba un banquete. Mel animaba a las tropas con risa y hacía que todos bailaran el hokey-pokey.
No se olvidaba de los accionistas, ya que eran tan importantes como los buzos. Durante una ocasión notable, Mel invitó a 200 inversionistas a una parrillada. Los llevó a todos a Boca Grande Key donde había escondido un montón de etiquetas de artefactos. Dio un detector de metal a cada uno y los puso en marcha. Aquellos que encontraran una etiqueta recibirían una moneda de ocho reales. Al caer la noche, todos se sentaron alrededor de una gran fogata mientras Mel los actualizaba sobre la búsqueda.
La película basada en la vida de Mel, Dreams of Gold, con Cliff Robertson y Loretta Switt, capta algo del espíritu de la vida de los Fisher. "Excepto la parte en que me sacan cocinando”, dice Deo Fisher. "¡Todos los que me conocen saben que no cocino!"
En el espíritu de Mel Fisher, los arqueólogos de la sociedad continúan buscando restos de embarcaciones naufragadas en aguas lejanas que nadie más tiene la visión o experiencia para encontrar.
Actualmente están excavando una embarcación española de exploración del Siglo XVI conocida como St. John's Wreck. Este naufragio no perturbado ha producido ballestas, cañones y culatas de bombarda, cañones, un casco de conquistador, accesorios de embarcaciones y un par de compases de navegación de punta fija de bronce. Tras concluir la conservación en los laboratorios de la sociedad, muchos de estos extraordinarios artefactos formarán parte de la colección permanente.
Aproximadamente 200,000 personas al año visitan el museo de la sociedad para maravillarse ante los tesoros y artefactos recuperados por Mel Fisher y sus equipos y el triunfo del espíritu humano que representan sus descubrimientos.
Para mas información de la vida de Mel Fisher, puede entrar en la página: http://www.melfisher.org/espanol/melstorysp.htm

A continuación les coloco un Mapa de algunos de los naufragios en nuestro Globo Terráqueo:


1559.- La Framenga, portugués, con cargamento de piedras preciosas, plata y oro. (29).
1564.- Santa Catalina, San Jorge y Santa María de Guadalupe, españoles, con oro y plata. (13).
1566.- San Antón, con oro y plata. (18).
1575.- San Juanillo, español, con oro y porcelana, hundido en la ruta de Manila. (25).
1589.- La Trinidad, con metales preciosos. (17).
1605.- Nuestra Señora del Rosario, hundido en la barra de Sanlúcar de Barrameda con un cargamento de oro y plata. (16).
1606.- San Francisco, español, con carga de oro y plata. (7).
1609.- Sao Salvador, portugués, con oro, gemas y porcelanas. (9).
1625.- Santa Elena, portugués, con piedras preciosas. (2).
1630.- Sao Ignacio, portugués, con oro, joyas y porcelanas orientales. (15).
1631.- Nuestra Señora del Juncal, de la flota de Manuel Serrano de Rivera, con oro y plata. (5).
1659.- Santiago y San Martín, de la flota del marqués de Villarrubia, hundido con oro y plata. (14).
1668.- Nuestra Señora de los Remedios, español, con oro y objetos preciosos. (14).
1687.- Tholen, holandés, hundido junto a Gibraltar con oro. (19).
1691.- Nuestra Señora del Carmen, Santa Cruz, Nuestra Señora de la Concepción, todos con oro y plata. (12). 1692.- Waterland, holandés, hundido al norte de Galicia con piedras preciosas. (3).
1702.- La mayor parte de los 40 navíos de la flota de Indias se hunde en el estrecho de Rande, Redondela, Vigo. (1).
1733.- Más de 12 barcos de la flota de Rodrigo de Torres se hunden con sus cargas. (8).
1792.- El Preciado, hundido frante a Montevideo por piratas ingleses, fue rescatado por Rubén Collado. Las piezas recuperadas valían más de un billón de pesetas. (28).
1805.- Britannia, inglés, hundido al norte de Brasil con 14 Tm de plata. (27).
Otros naufragios:
* Le Télémaque, francés, hundido en la desembocadura del Sena con una carga de oro. (4).
* Nuestra Señora de Atocha, galeón español, célebre entre los rescatados, cuya carga de oro y plata se valoró en su momento en más de cien mil millones de ptas. (9).
* La flota de Luis Hernández de Córdoba. (11).
* Flota de 88 barcos españoles hundidos por un huracán, con esmeraldas y oro. (11).
* Flota portuguesa de las Indias Orientales, con 30 barcos cargados de oro y porcelanas. (22).
* El San Antonio, hundido en la ruta de Manila. (23).
* Nuestra Señora de los Dolores, español, con porcelana y oro. (24).



A continuacion, el video que se utilizo como trailer en la película dedicada a Mel Fisher: RECUERDA APAGAR EL IPOD ANTES DE VER LA PELICULA



Igualmente podemos ver la historia de Mel Fisher en este otro video¨The Spanish Ship Atocha Shipwreck Found - Gold Treasure Discovery - Story Mel Fisher¨ :



RECUERDOS DEL PASADO. Parte I

Una historia que relata lo que nuestra pasión por los naufragios puede hacer, es la vida de Mel Fisher, quien estuvo 16 años detrás de los restos del Santa María de Atocha, pero leamos lo que Tito Rodríguez nos contó (El Gran Zeus lo tenga en sus Aguas):

03 de Septiembre de 2006 : 20:19. Por: subvitur

La palabra "naufragio" tiene gusto a fracaso y olor a misterio. Las historias que rodean a la de un barco hundido suelen ser tenebrosas y tapizadas de leyendas y coincidencias que desafían la imaginación. Simplemente no hay mares sin sal, ni naufragios sin misterios.
Corría el siglo XVII y América sangraba oro, plata y joyas preciosas que abultaban las repletas arcas de los reyes de España. Las siluetas de los galeones se recortaban amenazantes en los atardeceres del Mar Caribe. Su misión era transportar el producto por aguas colmadas de peligrosos y desconocidos escollos. Los tripulantes se debatían entre la ambición y la carga máxima que un barco de la época podía transportar. La ambición solía ganar.

El 4 septiembre de 1622 una flota de 28 embarcaciones partían desde La Habana hacia España, en sus bodegas rebosantes se apiñaba plata de Perú y México, oro y esmeraldas de Colombia, perlas de Venezuela, los tesoros de un imperio que se hundía con la conquista. Pero no todos los barcos llegarían a destino. El 6 de septiembre la flota sería alcanzada por un feroz huracán que asesinaría a ocho de sus embarcaciones, entre ellas Nuestra Señora de Atocha que se fue al fondo llevando consigo 265 almas. Sólo lograron salvarse del violento naufragio tres marineros y dos esclavos. Un segundo huracán ocurrido un mes después esparciría aún más los restos de la nave y su preciosa carga. Pese a los esfuerzos españoles por recuperar el botín, parecía que el Atocha había sido definitivamente tragado por el mar y había desaparecido para siempre.

Mel Fisher no era sólo un buscador de tesoros, ni un buzo avezado, era además un hombre obsesivo y persistente. Decidido a encontrar los restos del Atocha empleó 16 años de su vida en los que formó un equipo de buzos para desanudar la historia. La férrea voluntad de Fisher finalmente dio sus frutos. El 20 de julio 1985 el detector de metales del barco de Fisher enloqueció. Dos buzos bajaron a investigar y sólo se encontraron con un arrecife en forma de pirámide alargada, rasparon una de las "piedras" y descubrieron que se trataba de barras de plata apiladas. El galeón de madera había desaparecido por completo y el tesoro quedaba expuesto a pocos metros por debajo de las transparentes aguas. El Atocha había sido encontrado después de permanecer cautivo del mar por 363 años.

Lo que siguió fue el rescate de un fantástico tesoro conformado por 1.041 barras de plata, 77 lingotes y discos de oro, varias cajas con 3.000 monedas de oro cada una, 3.000 esmeraldas colombianas y 85.000 objetos preciosos como cadenas y crucifijos de oro. Se trataba, nada menos, que del tesoro rescatado más grande de la historia después del descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Impresionante si se tiene en cuenta que el Atocha era apenas una de las 28 naves de la flota...

Entre los objetos había una copa hecha en oro contra conjuros a la que se le atribuía el poder de absorber los venenos que tuviera la bebida. Sin duda cada uno de los artículos rescatados tenía su propia historia de misterio y leyenda y no sólo habían tomado la vida de los 265 marineros si no la de miles de nativos que se emplearon para su extracción y fabricación. Ni siquiera Mel Fisher quedó fuera de la carga de misterios y coincidencias, ya que su nacimiento se produjo el 21 de agosto de 1922, apenas 16 días antes de cumplirse exactamente 300 años del naufragio. Curiosamente, un día por cada año que le demandó la búsqueda.

Hay quienes aseguran que aún quedan riquezas del Atocha esparcidas en el fondo y quienes aún están buscando los restos de las otras siete naves hundidas. Pero hay más, muchas más. El mar, ambicioso al fin, esconde los tesoros más fantásticos en la colección naval más grande con la que se pueda soñar. Entre sus aguas duerme pacientemente la historia de la humanidad, esperando por siglos en el fondo de coral a aquel que se anime a arrebatársela y la regrese a la superficie rodeada de leyendas y misterios.

Tito Rodríguez
Director
Instituto Argentino de Buceo


Este artículo liviano, que puedes distribuir entre tus amigos, tiene por objeto difundir aspectos desconocidos del mar porque:
"No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce"