domingo, 8 de agosto de 2010

Naufragios y tesoros II

Recopilado por Carlos Martinez el jueves, agosto 20, 2009

Patrimonio de pecios (barcos hundidos) en Venezuela
EL NACIONAL -
Domingo 16 de Agosto de 2009
Siete Días/3. Imagen: mapa de barcos hundidos en las costas venezolanas.

La peor tragedia marina del siglo XVII ocurrió en Venezuela
Un grupo encabezado por Charles Brewer exploró el naufragio en 1998 Hace más de tres siglos, corsarios y piratas franceses se lanzaron a los mares americanos para impulsar la expansión de Francia, azotar colonias españolas y conquistar los enclaves holandeses. En su libro Demonios del mar , Luis Britto García relata que Luis XIV envió en 1678 al conde Jean D’Estrées a la conquista de las costas venezolanas. A través del río Orinoco, tomó Guayana. Después invadió Martinica, Margarita, Trinidad y Tobago. Luego le encomendaron ocupar Curazao con una flota de 15 navíos y más de 1.000 hombres. Pero los vientos los hicieron encallar en el arrecife que rodea el archipiélago Las Aves, al noroeste de Venezuela. La mitad de la tripulación se ahogó.

Para la época, fue la peor tragedia marítima: además de hombres, Francia perdió barcos importantes de su armada.
"Venezuela estuvo a punto de ser inglesa, francesa, holandesa. D’ Estrées barrió nuestras costas. Ese naufragio nos salvó de ser una suerte de Guyana francesa", exclama Britto vía telefónica. Agrega que en su actividad como buzo ha constatado el descuido de las costas. Cree que las autoridades no se han preocupado por ubicar y resguardar los pecios.
Britto García participó en la exploración que en 1998 organizó Charles Brewer Carías, junto con otros buzos: Rodolfo Plaza, Federico Mayoral, Jaime Ballestas y el camarógrafo Carlos Vilkerman. Como invitado iba el estadounidense Barry Clifford, dueño de una empresa de investigación marina y de uno de los barcos mejor equipados para la expedición.
"Queríamos hacer un registro fotográfico; enviamos comunicaciones al Ministerio de Interior y hablamos con el Instituto de Patrimonio Cultural", recuerda Brewer. Dice que había objetos de metal, perdigones, cañones de hierro y de bronce. De hecho, tiene en su casa una vasija y varios plomos de ese pecio, los cuales ¬asegura¬ donó al Museo Marino de Margarita, pero la institución aún no los ha retirado. En medio de la navegación, Clifford ordenó al equipo de Brewer que abandonara su barco. "Ninguno de ellos podía declararse descubridor del pecio porque ya se sabía que estaba ahí. Poco tiempo después del naufragio, Francia mandó a recuperar restos.
Brewer y Clifford compitieron por el protagonismo", dice un miembro del equipo. En 2003, Clifford escribió el libro La flota perdida, en el que se atribuye el descubrimiento. En 1999, Brewer denunció que la Armada venezolana contrató una empresa para recuperar y comercializar los restos: "Alertamos al IPC porque eso pertenece a la nación. Nosotros sólo queríamos hacer el inventario, pero nos prohibieron volver". Plaza afirma que Mespa fue la empresa contratada y que ésta tenía relaciones con funcionarios de la Armada. La compañía, con el barco hondureño Explorer, estuvo en Las Aves estudiando el pecio. En 2000, representantes de la firma admitieron al periodista francés Vincent Noce que deseaban rentabilizar su inversión mediante la creación de "una industria de los descubrimientos". Aún se desconoce si extrajeron objetos y las conclusiones de la investigación. Algunos submarinistas afirman que el pecio está expuesto a saqueos.




Fotos: Charles Brewer Carias.

Ver articulo: Archipielago de las Aves.
Una Isla que nos cuenta su historia. Parte II
Caracas Salvada en Las Aves (en la sección de Bitacoras, Turismo Azul pagina web; http://www.subvitur.com/ )

Etiquetas: Historia de las grandes potencias y el orden mundial, Historia de nuestro Patrimonio, Venezuela Hispana (1498-1810)
Y como en todos mis articulos, les coloco ahora un video relacionado con la pesca artesanal de la zona:
RECUERDA APAGAR EL IPOD, ANTES DE VER EL VIDEO:

Naufragios y tesoros I

Continuando con mi pasión, por los Naufragios, e indagando historias y recopilando información de algunos de estos sitios inexplorados, siempre hay historias interesantes, de las cuales muchos no conocemos, y siguiendo la filosofía, del Gran Tito Rodríguez,
Director del Instituto Argentino de Buceo (Que El Dios Zeus lo tenga en sus Aguas).

"No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce"…

Estos artículos, son los que nos han motivado a seguir investigando y “soñando” podría ser la palabra?
Tanto Gerardo mi socio como yo, siempre nos ha gustado indagar (en libros, Internet, revistas y cuanto articulo interesante consigamos por alli) y planificar viajes en un futuro, para conseguir el Tesoro más preciado y grande jamás encontrado, como es: "Un naufragio con una leyenda". Y que seamos nosotros los pioneros en estudiarla y contarla, ya que no aspiramos conseguir tesoros y lingotes de oro, porque para nosotros, lo importante es la satisfacción de encontrar una historia, una leyenda… (Aunque si conseguimos un tesorito dentro del ámbito legal, que nos ayude en estos estudios y a comprarnos nuestro barquito…. Pues bienvenido sea, jeje)

Pero, sigamos con nuestra historia, esta vez con un artículo publicado por Adriana Rivera, recuerden que siempre los cuentos son en 2 partes:

El mar de La Sabana nos espera

¿Qué tal si un día las aguas del mar se evaporaran y el inmenso paisaje marino queda desnudo, como un desierto? Dado que se trata de algo tan absurdo, quizás nadie lo haya imaginado. No obstante, vale la pena fantasear con todo lo que podría suceder. Quedarían infinitos esqueletos, piedras preciosas, paisajes desconocidos, barcos que nunca llegaron a su destino, pero también tesoros riquísimos, arsenales de batallas perdidas, otro mundo, en fin, capaz de suscitar discordias y disputas.

Hay quienes saben que el mar oculta mil leyendas y se han especializado en la investigación histórica, en las rutas de los grandes naufragios de los tiempos imperiales. El último gran hallazgo de los cazadores de tesoros submarinos fue protagonizado por unos exploradores estadounidenses, la compañía Odyssey, quienes ubicaron los restos de un navío español del siglo XVIII, cuyo valor se calcula en 4,2 millardos de dólares. Con el hallazgo vino la disputa jurídica, ¿de quién es el tesoro, del país en cuyos fondos marinos está el naufragio o de quienes lo ubicaron? ¿Cuántos tesoros o naufragios guarda el mar venezolano? La pregunta viene a cuento porque el cuerpo dominical del periodico Venezolano el Nacional: "Siete Días" dedica sus páginas a una investigación de Adriana Rivera que cautivará a nuestros lectores.

Al este del estado Vargas está el pueblo de La Sabana, y en las aguas del mar, "a menos de 100 metros", hay sorpresas. Más allá de las langostas y de los peces que se rinden al arpón, están los restos de un antiguo barco que se fue a pique, nadie sabe cómo, si en batalla o en fatiga. La historia comenzó cuando unos pescadores extrajeron entre 6 y 12 cañones, de 400 años de antigüedad, según los enterados. Además, también cajas y cofres acompañan a los cañones.

No se sabe si silenciosamente algunos cazadores submarinos ya pasaron por allí. De modo que como lo relata Adriana Rivera la leyenda de los cañones hundidos se ramifica en muchas otras.

Algunos cañones fueron fundidos porque los pobres de espíritu que los han extraído no conocen su valor, y al bronce de 400 lo vendieron como chatarra.

Uno de los protagonistas es el buzo José Antonio Laya que cuenta un poco de la historia oculta. Su testimonio es válido: "Vi que sacaron los cañones en dos lanchas, pero no imaginé que eran patrimonio. Después le conté a la gente que habían sacado eso y el pueblo se sintió robado. Los de Naiguatá me amenazaron de muerte por haber hablado y hasta la Armada me buscaba. Me tuvieron que poner protección policial".

Cuenta, además, que en sus inmersiones ha visto al menos 50 cañones de bronce, además cajas y cajas cuyo contenido desconoce.

Si hay algo que sorprende es la parsimonia de la Armada venezolana enterada del hallazgo y no muy motivada. Como es obvio, lo que el mar de La Sabana esconde es patrimonio de la nación, y es al Instituto del Patrimonio al cual le corresponde la última palabra.

Adriana Rivera escribió los primeros capítulos de una historia que apenas comienza. El mar de La Sabana nos espera.